Indígenas anuncian un movimiento colectivo que abre preguntas sobre el futuro de miles de familias. El anuncio, cargado de expectativa, se enmarca en un contexto histórico y social complejo.
Comunidades Emberá enfrentan éxodo prolongado
En los últimos años, comunidades Emberá han salido de sus resguardos en Risaralda y Chocó. Lo hicieron debido a la violencia y a la falta de inversión social. Estas migraciones, que llevaron a cientos a instalarse en grandes ciudades, reflejan la presión que ejercen los grupos armados ilegales en sus territorios ancestrales.
Desde 2012 se han registrado 16 procesos de retorno de indígenas Emberá desde Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Ibagué y Quibdó. En total, 1.666 familias, equivalentes a 5.837 personas, han hecho parte de estas iniciativas. Sin embargo, todavía hay miles que permanecen en zonas urbanas en condiciones de vulnerabilidad.
La magnitud del regreso
En Bogotá residen cerca de 1.600 Emberás que iniciaron un proceso de retorno a sus territorios de origen. La distribución de esta población muestra la amplitud del reto: 804 en el Parque Nacional, 376 en la UPI La Florida, 459 en la UPI La Rioja, siete en Ocobos y una persona en Santa Marta.
Los primeros en emprender el regreso fueron quienes habitaban en carpas en el Parque Nacional. Para ellos, el retorno representa no solo un cambio de lugar, sino la posibilidad de recuperar parte de su identidad cultural.
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Indígenas anuncian cómo se organiza el retorno
El director de la Unidad para las Víctimas, Adith Romero, afirmó que existe un trabajo articulado con entidades del Estado, el Distrito Capital y las gobernaciones de Risaralda y Chocó. El objetivo principal es garantizar un proceso seguro.
Según los datos oficiales, 1.027 Emberás retornarán al resguardo del Alto Andágueda, 273 a Gito Dokabú, 259 al Unificado Chamí y 88 a otras zonas rurales. Para esta movilización, que se extenderá hasta el 14 de septiembre, se dispusieron 130 jeeps, 10 camiones para transportar enseres, 3.294 paquetes de alimentos, kits de aseo y lonas.
Logística y acompañamiento
La Alcaldía Mayor de Bogotá destinó 47 buses y más de 6.500 raciones de comida para garantizar la travesía. Además, durante el traslado habrá atención médica permanente.
Jhonatan Forero, coordinador del Grupo de Retornos y Reubicaciones, destacó que el comité de justicia transicional de Bagadó y Pueblo Rico garantizará la seguridad en los puntos de llegada. Subrayó que el retorno se hará bajo principios de dignidad y protección.
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Retos más allá del retorno
A pesar de la magnitud del anuncio, el desafío principal es que las comunidades permanezcan en sus territorios. En experiencias anteriores, algunos regresos terminaron en nuevos desplazamientos hacia las ciudades por falta de condiciones básicas.
Por ello, las entidades participantes trabajan en proyectos de vivienda, educación, salud y programas integrales. El objetivo es generar estabilidad y evitar que la historia de migración se repita.
El retorno Emberá no es solo un traslado físico. Es una decisión que refleja resistencia cultural, búsqueda de dignidad y un llamado de atención al Estado para garantizar seguridad y oportunidades en territorios ancestrales.


