Los hospitales públicos de Risaralda enfrentan una crisis hospitalaria sin precedentes. Las deudas acumuladas por las EPS superan los $400.000 millones, lo que ha generado un efecto dominó que golpea la estabilidad de médicos, enfermeros y especialistas. En Pereira, Dosquebradas y Santa Rosa de Cabal, los directivos advierten que el déficit financiero ya afecta la continuidad de la atención en urgencias y cirugías.
Crisis hospitalaria en Risaralda limita atención médica
La crisis hospitalaria en Risaralda no solo compromete la nómina, sino la vida de los pacientes. Varios hospitales operan únicamente con su personal de planta, mientras los especialistas contratados por prestación de servicios han tenido que detener sus labores por falta de pago. El Hospital Universitario San Jorge de Pereira, por ejemplo, redujo su cobertura en especialidades de alta demanda, lo que ha prolongado los tiempos de espera y saturado los servicios de urgencias.
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Crisis hospitalaria golpea a médicos y especialistas
Olga Lucía Zuluaga, directora ejecutiva de AISalud Risaralda, alertó que la deuda de las EPS no solo crece, sino que amenaza con desbordar la capacidad operativa de los centros de salud. “No han podido pagar a los proveedores, ni contratar nuevos especialistas. En Pereira y Dosquebradas la situación es crítica”, afirmó. La falta de recursos ha llevado a suspender tratamientos y cirugías programadas, mientras cientos de trabajadores temen perder su empleo.

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Crisis hospitalaria exige intervención del Gobierno Nacional
La crisis hospitalaria en Risaralda ha llevado a los directores de hospitales a solicitar una intervención urgente del Ministerio de Salud. Piden que se establezca un plan de contingencia que asegure el flujo de recursos y evite el colapso de la red asistencial. Según los reportes oficiales, cerca del 70 % de los ingresos de los hospitales públicos dependen de los giros de las EPS, lo que agrava la vulnerabilidad del sistema regional.
Hospitales piden soluciones estructurales
Los gerentes hospitalarios coinciden en que el problema no se resuelve con inyecciones temporales de dinero. Reclaman una reforma estructural al sistema de pagos, que garantice la sostenibilidad y proteja la estabilidad laboral del personal de salud. “El esfuerzo de los trabajadores no puede ser la moneda de cambio de un sistema que se quedó sin oxígeno”, señaló un médico del Hospital Santa Mónica de Dosquebradas.


