La ola de casos vinculados al consumo de tucibí ha despertado una fuerte inquietud en Pereira y Dosquebradas. Autoridades y comunidad miran con atención un fenómeno que crece en silencio y cuyo alcance aún es incierto.
La ola de casos de tucibí en Pereira
El aumento de laboratorios clandestinos y redes de distribución ha facilitado la fabricación rudimentaria de drogas sintéticas. Estos espacios improvisados elevan los riesgos de sobredosis y potencian disputas violentas por el control territorial en distintos barrios del área metropolitana. El fenómeno se conecta además con la llegada de insumos químicos desde otras regiones del país, lo que alimenta el negocio ilícito.
Ola de muertes vinculadas al consumo sintético
En lo corrido del año se han registrado más de 250 homicidios en Pereira y Dosquebradas, muchos relacionados con la pugna entre grupos criminales. El defensor de derechos humanos Eisenhower Zapata señala que estas estructuras están fragmentadas y buscan extender la venta de estupefacientes a todos los estratos sociales. La situación genera un ambiente de miedo en las comunidades, donde la violencia se ha normalizado como parte de la disputa territorial.
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Crisis de salud pública
El tucibí ya cobra vidas. De acuerdo con reportes recientes, al menos 12 personas han fallecido este año por consumir la sustancia. La mayoría de casos se concentran en población joven, donde el alucinógeno gana espacio con rapidez. Médicos y psicólogos advierten que la droga genera alteraciones neurológicas severas, episodios de psicosis y daños irreversibles cuando su consumo se mantiene en el tiempo.

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Respuesta de las autoridades
La Policía Metropolitana de Pereira ha decomisado más de 1300 frascos de ketamina, insumo clave para la producción del tucibí. Aunque los operativos continúan, el negocio ilegal no se detiene. Como complemento, se desarrollan campañas preventivas en colegios, universidades y comunidades. Estos espacios buscan sensibilizar a los jóvenes sobre los riesgos y reducir la demanda antes de que sea demasiado tarde.
Un desafío que exige soluciones integrales
Expertos advierten que la ola de casos por tucibí no se resuelve únicamente con control policial. La crisis demanda acciones coordinadas en salud, educación y prevención social. Sin estas medidas, los esfuerzos quedarán cortos frente a un fenómeno que afecta seguridad y salud en la región. Además, es necesario fortalecer la cooperación regional para frenar el ingreso de insumos químicos y crear programas de atención temprana para quienes ya han iniciado el consumo.


