Entre los sonidos de aplausos y alegría, las palabras de Don Antonio resonaron con fuerza: “Me queda la satisfacción de un sueño cumplido, de un anhelo cumplido. Sí se produce un cambio en la vida, hay una visión muy diferente del mundo. Siento que todo este proceso, más que convertirme en un profesional, me ha cambiado y me ha convertido en mejor persona”. Palabras que reflejan la pasión y el compromiso de un hombre que, a pesar de las adversidades, decidió seguir adelante.
Ceremonia de graduación de don Antonio de 73 años logra ser profesional con la ESAP
Don Antonio, como es afectuosamente llamado por sus compañeros, ha demostrado a lo largo de su vida una destacada vocación social. Fue presidente de la Junta Administradora Local en La Virginia y, gracias a este liderazgo, se benefició de la gratuidad de su pregrado, otorgada por la Ley 1551, abriéndole las puertas a un sueño largamente anhelado.
Luis Alberto Sierra Pajoy, director territorial de la ESAP, no dudó en resaltar el papel fundamental que esta institución ha desempeñado por más de 65 años en el país. Con una tradición en la formación de líderes con excelencia académica, capacidad analítica, investigativa y operativa, siempre bajo los estándares más altos de ética profesional, Pajoy subrayó: “La Escuela hace parte de la transformación de las realidades sociales de nuestros territorios. Sigamos adelante y hagamos nuestro mejor esfuerzo para hacer de nuestro territorio un mejor lugar para todos, continuar trabajando y aportando con nuestro conocimiento a la construcción de un mejor país”.
La historia de Don Antonio y su graduación es un recordatorio viviente de que la educación no tiene edad y que siempre es posible reinventarse y buscar el crecimiento personal, sin importar los años que tengamos. Su logro sirve de inspiración para muchos que, por diferentes razones, no han podido cumplir sus sueños académicos en la juventud. Hoy, el mensaje es claro: ¡Nunca es tarde para aprender y crecer!