Un vigilante de Pereira de 24 años se ha convertido en protagonista de una historia de emprendimiento que circula en redes sociales. Luis Alfonso Torres combina su trabajo en seguridad privada con la preparación y venta de postres, un negocio con el que espera abrir su propio establecimiento.
Vigilante de Pereira muestra cómo construye su emprendimiento
La historia de Luis Alfonso Torres comenzó a llamar la atención luego de que publicara un video en el que habló sobre su trabajo, sus aspiraciones personales y las dificultades que ha enfrentado para desarrollar su negocio.
El joven explicó que algunas personas le habían asegurado que trabajar como vigilante limitaría sus posibilidades de emprender. Sin embargo, decidió continuar con su actividad laboral mientras dedicaba parte de su tiempo libre a preparar los productos que comercializa.
Su emprendimiento se llama Luis Postres y representa un proyecto personal que busca desarrollar sin abandonar su empleo en el sector de la vigilancia.
En el video, Torres aparece hablando sobre los comentarios que ha recibido por su ocupación y el significado que tiene para él construir un negocio mediante su propio esfuerzo.
“Mucha gente cree que cuando uno trabaja en seguridad hasta ahí llegaron las aspiraciones. A mí me lo dijeron más de una vez”, expresó el joven en su publicación.
Con ese mensaje quiso responder a quienes consideran que una ocupación determina las oportunidades de crecimiento económico o profesional de una persona.
Su relato se ha difundido en redes sociales, donde diferentes usuarios han conocido cómo distribuye su tiempo entre las responsabilidades laborales y la preparación de sus postres.
De sus turnos de vigilancia a la preparación de postres
La rutina de Luis Alfonso incluye jornadas de trabajo como vigilante y tiempo adicional dedicado a su emprendimiento. Según su testimonio, aprovecha las horas posteriores a sus turnos para elaborar los productos que ofrece.
La preparación de los postres requiere una actividad distinta a la que desarrolla durante su jornada laboral, pero ambas forman parte de su propósito de obtener ingresos y avanzar hacia sus objetivos personales.
“Pero detrás de este uniforme hay un hombre con sueños, con ganas de aprender y con el deseo de construir algo propio con sus propias manos”, manifestó Torres.
El joven también destacó que no siente vergüenza por su ocupación y que considera el trabajo honrado una parte fundamental de su historia.
“Terminar turno y llegar a la cocina a preparar cada capa de mis postres me recuerda que el trabajo honrado jamás da vergüenza”, señaló.
Sus palabras acompañan las imágenes de los productos que prepara y permiten conocer una faceta de su vida que desarrolla fuera de sus obligaciones como trabajador de seguridad.