“Me toca poner hasta 800 policías por cada partido. No prestaremos el estadio a Nacional hasta que no se acuerden condiciones mínimas de seguridad entre barra y directivas, y la vigilancia sea pagada por el equipo. Prefiero a los policías cuidando a la gente en las calles”, señaló Quintero.
“El papel de la Alcaldía está enfocado en que el fútbol se viva en paz. Hasta el último momento estuvimos buscando acercamiento y soluciones para los inconformismos entre barras y dirigencia del club verde”, declaró Hurtado.