Versiones no oficiales indican que el hombre sacó un arma de fuego y persiguió a su expareja hasta alcanzarla en el café Juan Valdez, donde ella buscó refugio. Sin embargo, sus esfuerzos fueron en vano, ya que Christian disparó contra la vida de la madre de su hijo.
Varios testigos afirman haber presenciado la escena y aseguran que Érika suplicó piedad a su asesino, gritándole que no la matara. Lamentablemente, sus súplicas fueron ignoradas y Christian le disparó sin vacilar.