En medio del ambiente nocturno de Manizales, una sustancia comienza a circular con mayor frecuencia. Las autoridades están en alerta y los expertos en salud pública insisten en que el fenómeno no puede ignorarse. Aunque su apariencia parece inofensiva, sus efectos pueden ser irreversibles.
Una sustancia se expande sin control en redes
Grupos en redes sociales han facilitado el acceso a este coctel químico. Estudiantes afirman que reciben mensajes privados ofreciendo la sustancia. La distribución se hace en tiendas, fiestas y, cada vez más, a domicilio. El riesgo es constante y silencioso.
En una reciente operación judicial, se evidenció el uso de plataformas como Facebook y WhatsApp para concretar ventas. Este modelo dificulta el rastreo por parte de la Fiscalía y las fuerzas policiales.
Entre la diversión y el peligro: relatos de fiesta
Varios testimonios narran escenas donde una sustancia de color llamativo circula en mesas de discotecas o en celebraciones privadas. La dosis pasa de mano en mano mientras suena la música. Aunque algunos la usan por moda, otros lo hacen por presión social o simple curiosidad.
Un joven de 27 años relató haber abandonado el consumo tras sufrir efectos gástricos severos. «Me afectó el estómago, no comía, solo consumía», dijo. Casos como este evidencian el daño oculto detrás del aparente placer.
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Una sustancia afecta a Manizales por su contexto
La capital caldense, ubicada en el centro del Eje Cafetero, es paso obligado hacia el norte y sur del país. Su condición de ciudad universitaria y su vida nocturna activa la convierten en terreno fértil para este tipo de prácticas.
El profesor Manuel Ignacio Moreno, experto en cultura y drogas, afirma que la ciudad vive una tensión entre sus valores tradicionales y una juventud expuesta a nuevas corrientes ideológicas y sociales. Esta mezcla exige una respuesta más decidida de las instituciones.
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Riesgos para la salud: más allá del efecto inmediato
Según toxicólogos, una sustancia como esta puede incluir elementos como MDMA, ketamina, metanfetamina e incluso opioides. Su composición variable la convierte en una amenaza real. Los efectos van desde ansiedad hasta riesgo de muerte por sobredosis.
Las organizaciones dedicadas a la reducción de daños advierten que compartir instrumentos, consumir sin saber qué contiene la dosis o mezclarla con alcohol aumenta los peligros.
Políticas públicas: un documento sin ejecución
Aunque Manizales cuenta con una política pública sobre drogas desde 2023, expertos señalan que no se ha implementado. Solo siete de los 50 colegios de la ciudad cuentan con zonas de orientación para atender a estudiantes consumidores.
«La estrategia existe, pero no ha bajado del papel a la realidad», afirma Moreno. La falta de presupuesto, personal especializado y voluntad política agravan el panorama.
La prevención comienza con la conversación
Desde la salud pública se hace un llamado urgente a las familias, colegios y entidades territoriales: hablar del tema sin tabúes es el primer paso. Una sustancia peligrosa no puede combatirse con silencio ni con miedo, sino con información clara y acciones coordinadas.


