Un evento que combinó tradición y oportunidades
El Festival del Viento regresó con fuerza a La Loma, llevando más que cometas al cielo. La jornada reunió a familias, emprendedores y turistas en una celebración que logró entrelazar el juego tradicional con el fortalecimiento económico local.
El comercio ambulante, gran protagonista
Decenas de vendedores vieron en este evento una verdadera oportunidad para generar ingresos. Las ventas aumentaron de forma considerable gracias a la masiva asistencia. Productos como comidas rápidas, dulces típicos, juguetes, bebidas y artículos para volar cometas fueron los más solicitados.
Festival del Viento, la comunidad agradece al alcalde
Durante la actividad, se escucharon múltiples voces de agradecimiento al mandatario local. “Muchísimas gracias por este evento tan bonito y beneficioso para todos los vendedores”, expresó una mujer que lleva años trabajando en eventos comunitarios. Otro comerciante afirmó: “Nos ayuda a tener un poco más de ingreso. De verdad, gracias por pensar en nosotros”.
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Cultura que dinamiza la economía local
Más allá de lo festivo, el Festival se convirtió en una estrategia efectiva de reactivación económica para quienes dependen del comercio diario. La conexión entre cultura, recreación y sustento fue evidente en cada esquina de La Loma, donde cada puesto ambulante representaba una historia de esfuerzo.
La descentralización como eje de inclusión
Al llevar estos eventos a barrios y corregimientos, la administración logra descentralizar el disfrute y las oportunidades. No se trata solo de diversión en el centro de la ciudad: se genera impacto en lugares donde pocas veces llegan iniciativas masivas.
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Espacios que fortalecen el tejido social
La participación de familias completas refuerza la confianza en los eventos comunitarios. Niños, jóvenes y adultos compartieron en un ambiente seguro, lo cual fomenta el sentido de pertenencia y crea vínculos positivos entre los habitantes y su territorio.
El valor intangible de un día inolvidable
Aunque es difícil medir con cifras lo que deja un festival así, el testimonio de los participantes refleja un impacto positivo y duradero. Las ventas subieron, sí, pero también lo hicieron los ánimos, la motivación y el reconocimiento al trabajo de quienes luchan cada día por salir adelante.
Compromiso institucional con el bienestar comunitario
El gobierno local reafirmó su compromiso de continuar promoviendo espacios culturales y comerciales que beneficien a la mayoría. El Festival del Viento no fue solo un espectáculo visual: fue una muestra de que, con voluntad política y planificación, se puede transformar una actividad cultural en un motor social.


