La vía Risaralda–Chocó cumple su quinto día de cierre total, generando desconcierto nacional y pérdidas incalculables para el sector transportador. A pesar del impacto, la ausencia de soluciones concretas por parte del Gobierno genera preocupación entre los afectados.
Este cierre ha evolucionado más allá de una simple protesta. Las comunidades que participan exigen atención institucional inmediata. Cada hora que pasa, aumentan las consecuencias económicas y sociales.
Reclamos sin respuesta del Gobierno Nacional
Los bloqueos comenzaron como una manifestación localizada, pero se han intensificado con la participación de indígenas del resguardo Tahami del Alto Andagueda. La comunidad señala tener problemas sin resolver con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y exigen presencia directa de esta entidad.
Víctor Moreno, representante del Consejo Comunitario Afro, expresó con firmeza que nadie del Gobierno se ha acercado al lugar. Mientras no haya una visita oficial, la decisión es clara: la vía seguirá cerrada.
Impacto económico: dos mil millones por día en pérdidas
La parálisis de esta arteria vial afecta gravemente a múltiples sectores. Según Juan Diego Ortiz, de la Confederación Colombiana de Transportadores, las pérdidas superan los 2.000 millones de pesos diarios.
Las empresas de transporte y comercio están al borde del colapso, con mercancía represada y vehículos inmovilizados. Aunque el viernes por la noche se permitió el paso durante minutos, y el domingo se abrió la vía por tres horas, la circulación sigue siendo mínima.
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Vía Risaralda–Chocó: crece tensión entre manifestantes
Durante el fin de semana, la tensión creció. Algunos conductores, desesperados por la espera, se enfrentaron verbalmente con los manifestantes. Las autoridades intervinieron oportunamente para evitar mayores confrontaciones.
Este ambiente tenso deja claro que la situación podría empeorar si no hay una respuesta institucional inmediata. La seguridad en la zona también está en juego.
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Solo un acuerdo temporal permitió paso limitado
Un acuerdo improvisado entre autoridades y manifestantes permitió que algunos vehículos represados avanzaran brevemente. Sin embargo, esto no representa una solución definitiva.
Las comunidades insisten en que la única condición para levantar el bloqueo es la presencia directa del Gobierno Nacional en el lugar. De lo contrario, afirman, la vía Risaralda–Chocó permanecerá cerrada indefinidamente.
Llamado urgente a las autoridades nacionales
Transportadores, comerciantes y líderes comunitarios coinciden en que la situación ha superado todos los límites. La falta de diálogo efectivo y presencia gubernamental es insostenible.
La vía Risaralda–Chocó es una conexión vital entre dos regiones con alto potencial productivo. Su cierre no solo afecta la economía, sino que también refleja una crisis de representatividad y atención estatal.


