La Asociación de Señoras de la Caridad Casa del Pobre ha sido históricamente un pilar solidario en la atención de personas vulnerables. Su labor, orientada al servicio desinteresado, sigue impactando vidas con la ayuda de aliados comprometidos.
Asociación recibe respaldo institucional para su labor social
Gracias al respaldo del alcalde Juan David Piedrahíta, la Asociación de Señoras de la Caridad Casa del Pobre logró la exoneración del impuesto predial sobre su inmueble. Esta medida representa un alivio significativo para la sostenibilidad de sus programas de ayuda.
El gesto institucional reafirma el valor del trabajo silencioso, pero transformador que desarrollan las Hermanas Vicentinas y las integrantes de esta organización. Al liberar esta carga económica, se permite redirigir los recursos hacia quienes más lo necesitan.
Comunidad beneficiada con acciones concretas
Desde hace décadas, esta Asociación ha prestado servicios asistenciales, ofreciendo alimentación, alojamiento temporal y acompañamiento espiritual a personas sin recursos. Cada acción refleja su vocación de servicio y compromiso con la dignidad humana.
Este apoyo gubernamental se convierte en una oportunidad para ampliar el alcance de sus programas, que diariamente acogen a decenas de personas que encuentran en esta casa un refugio de esperanza.
Lea también: Exoneración de Impuestos impulsa justicia social en Cartago
Asociación agradece respaldo del alcalde Juan David Piedrahíta
Las Hermanas Vicentinas y las integrantes de la asociación manifestaron públicamente su gratitud por la exoneración. Este acto de sensibilidad política no solo beneficia a la institución, sino también a toda una red de ciudadanos que depende de su labor.
En palabras de la Asociación: “La exoneración del impuesto predial representa una muestra clara de solidaridad con los más necesitados. Gracias al alcalde por su generosidad.”
Le puede interesar: Comité de Participación Comunitaria COPACOS
Una labor que inspira y une
El respaldo a esta asociación demuestra que el trabajo articulado entre el gobierno local y las organizaciones sociales produce transformaciones reales. Este caso en Cartago debe motivar a otros municipios a valorar el esfuerzo de las entidades sin ánimo de lucro.
Al proteger espacios como la Casa del Pobre, se preservan valores como la compasión, la entrega y el compromiso con los más vulnerables. Es una invitación a continuar construyendo comunidad desde la solidaridad.


