Deslizamiento amenaza escuela rural en la vereda La Gorgonia, en Santa Rosa de Cabal, Risaralda. Más de 25 estudiantes de dos sedes educativas permanecen en riesgo tras un movimiento de tierra de gran magnitud que represó una quebrada cercana. Desde entonces, la inestabilidad del terreno continúa activa. La comunidad solicita intervención técnica urgente para estabilizar el área.
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Deslizamiento amenaza escuela en La Gorgonia
El evento afecta directamente el entorno de la institución educativa. El talud presenta desprendimientos constantes. Además, el agua acumulada incrementa la presión sobre el terreno.
Según explicó el líder comunal Orbilio Maya, la escuela está ubicada entre dos quebradas. El lote funcionaba anteriormente como banco de arena y balastro. Por esa condición, el suelo tiene menor capacidad de compactación. “Está cediendo y sigue en altísimo riesgo”, afirmó el vocero.
Sin embargo, la comunidad había advertido sobre el peligro desde el año anterior. Aunque se realizaron reportes preventivos, no se han ejecutado obras estructurales definitivas. La temporada de lluvias intensificó la preocupación entre padres de familia y docentes.
Infraestructura y viviendas en condición vulnerable
Además de los estudiantes, al menos 10 familias residen en el área con posible afectación. La caída continua de material genera temor por una eventual avalancha. La quebrada represada podría generar una creciente súbita si el flujo se libera de manera abrupta.
Por otra parte, el puente principal de acceso presenta daños estructurales derivados de una creciente anterior. Según versiones comunitarias, existiría una orden de demolición vigente. Si la estructura es retirada sin una solución alterna inmediata, la vereda podría quedar parcialmente aislada. Esto afectaría la movilidad escolar y el ingreso de asistencia técnica.
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Deslizamiento amenaza escuela y exige evaluación urgente
La comunidad solicita una valoración geotécnica formal y obras de estabilización. También pide revisión hidráulica de la quebrada represada. El objetivo es mitigar riesgos y garantizar condiciones seguras para el desarrollo de clases.
Mientras tanto, la zona continúa bajo monitoreo comunitario. Padres y residentes insisten en que la prevención es prioritaria. Esperan decisiones institucionales que permitan estabilizar el área y proteger a los menores.


