Una historia de conexión y cuidados especiales
Incautación del cocodrilo y futuro en cautiverio
En 2007, Escobar obtuvo un permiso de custodia para mantener al cocodrilo, otorgado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC). Sin embargo, cambios en la legislación dejaron a Escobar sin notificación sobre el cambio de custodia. Tras la incautación, expertos de la CVC confirmaron que ‘La Ñata’ no podría regresar a su hábitat natural, debido a su condición de “humanización”. Además de su bajo peso —casi un 50% por debajo de lo ideal—, una masa en la mandíbula y dificultades en una de sus patas.
El biólogo Gustavo Trujillo Barrientos indicó que, al no haber interactuado con otros de su especie, el animal no desarrolló defensas naturales y requiere un entorno adecuado en cautiverio para su bienestar. “Es crucial que ‘La Ñata’ se traslade a un lugar con condiciones de espacio y temperatura óptimas para que realice sus procesos metabólicos correctamente”, afirmó el biólogo.