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sábado, abril 13, 2024

Turistas destrozaron un «glamping» y se volaron sin pagar

Lo que parecía una estadía romántica por el día de San Valentín, se convirtió en un acto de vandalismo con robo incluido.

En un incidente que ha capturado la atención de la comunidad de Guatapé y de los entusiastas del turismo de naturaleza, María José Bedoya, propietaria de un glamping en esta popular destinación turística, ha denunciado públicamente los graves daños causados a una de sus cabañas por una pareja de turistas. Este suceso, que se desarrolló bajo el manto de la noche, ha dejado no solo daños materiales sino también una sensación de impotencia y frustración ante la impunidad de los responsables.

Una Noche de Terror en San Valentín

La historia comenzó con una reserva aparentemente inofensiva: una pareja decidió aprovechar una promoción de San Valentín para reservar dos noches, desde el 14 de febrero, en el idílico retiro que Bedoya ofrece a los amantes de la naturaleza y el confort. La primera noche transcurrió sin incidentes, prometiendo una estadía placentera y romántica. Sin embargo, la situación dio un giro dramático pasada la medianoche del segundo día.

Alertado por ruidos de vidrios rotos y gritos, el padre de Bedoya, quien se encontraba en una propiedad cercana, intentó comunicarse con los huéspedes, quienes aseguraron que todo estaba bajo control. Incapaz de verificar la situación por sí mismo y sin recibir asistencia inmediata de la policía, la noche transcurrió en una tensa espera.

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Desolación al amanecer

Con la llegada del amanecer, el padre de Bedoya descubrió el alcance de los daños: vidrios rotos, muebles destruidos, una sábana ensangrentada en el jacuzzi y otros signos de un altercado violento. La pareja, responsable de los destrozos, había huido dejando tras de sí un escenario de vandalismo y una deuda pendiente del 50% del costo del hospedaje.

Búsqueda de justicia y reparación

En un esfuerzo por buscar justicia y compensación, Bedoya ha intentado sin éxito contactar a los responsables, quienes se han esfumado de las redes sociales y permanecen inalcanzables por teléfono. La propietaria del glamping, enfrentada a la primera situación de este tipo en su establecimiento, ha recurrido a la difusión pública de su experiencia, con la esperanza de que la presión social lleve a la pareja a asumir la responsabilidad por sus actos.

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Este incidente no solo pone de manifiesto la vulnerabilidad de los pequeños empresarios ante la falta de respeto y la delincuencia, sino que también resalta la importancia de la solidaridad comunitaria y el apoyo mutuo frente a los desafíos que enfrentan los negocios locales. La comunidad de Guatapé, conocida por su hospitalidad y belleza natural, se ve ahora en la tarea de reafirmar estos valores frente a actos que los desafían.

Mientras María José Bedoya espera una resolución a este desafortunado episodio, el suceso sirve como un llamado de atención sobre la necesidad de medidas de seguridad y protocolos de respuesta más eficaces para proteger tanto a los empresarios como a los turistas que buscan experiencias auténticas y pacíficas en entornos naturales.

El Norte Hoy

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