El Inpec en Pereira intensifica sus medidas de seguridad tras los recientes atentados sicariales que han sacudido al país. La preocupación aumenta entre los funcionarios penitenciarios, especialmente durante los cambios de turno, momento en el que se han concentrado los ataques. La situación ha generado un llamado urgente a reforzar la presencia policial en los alrededores de los centros carcelarios de la región.
Temor entre los funcionarios del Inpec en Pereira por ola de violencia
El clima de miedo y tensión dentro del Inpec en Pereira se ha extendido en los últimos días. Fabio Espinoza, presidente del Sindicato de Trabajadores Penitenciarios, confirmó que se han solicitado patrullajes permanentes de la Policía Nacional en las inmediaciones de la Cárcel La 40 y el centro penitenciario La Badea, en Dosquebradas. Ambas zonas son consideradas de alto riesgo por su ubicación estratégica y el tránsito constante de personal.
Los ataques recientes en ciudades como Bogotá, Cali y Bucaramanga han encendido las alarmas a nivel nacional. Aunque en Pereira no se han registrado incidentes graves, la alerta general del Inpec obliga a implementar protocolos estrictos. “Estamos viviendo una situación crítica. Nuestros compañeros en diferentes regiones han sido blanco de atentados y eso nos obliga a estar más atentos”, advirtió Espinoza, quien pidió acompañamiento policial durante las horas de relevo.
Inpec en Pereira mantiene visitas pero refuerza controles
A pesar del ambiente de incertidumbre, el Inpec en Pereira decidió mantener las visitas de familiares y abogados a los internos. Según el dirigente sindical, la dirección nacional ha optado por no suspender el ingreso, siempre que se cumplan los protocolos de seguridad establecidos. Se reforzaron los filtros de acceso, las requisas de vehículos y los controles en los perímetros externos para evitar cualquier situación que ponga en riesgo la integridad del personal.
El plan de contingencia también incluye capacitaciones internas sobre reacción ante emergencias, revisión de rutas seguras para desplazamientos y coordinación con el cuadrante de Policía más cercano. Estas acciones buscan prevenir posibles ataques sin afectar el funcionamiento de los centros penitenciarios.
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Voces del sindicato piden medidas más contundentes
El sindicato del Inpec ha insistido en que las medidas actuales son un avance, pero no suficientes. Fabio Espinoza afirmó que “las autoridades nacionales deben garantizar la seguridad integral del personal, con mayor dotación, escoltas y tecnología para detectar amenazas”. Añadió que varios funcionarios han solicitado traslados o cambios de horario ante el temor de ser atacados en sus desplazamientos.
La solicitud más reiterada es mantener una patrulla policial fija en los puntos críticos, especialmente durante la noche. También se pidió apoyo psicológico para los trabajadores y sus familias, que viven con la angustia permanente de una posible agresión.

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Presencia policial y coordinación institucional
La Policía Metropolitana de Pereira informó que se han intensificado las rondas de vigilancia y que un grupo especial acompaña las labores del personal del Inpec en Pereira. Sin embargo, los trabajadores piden que esta medida no sea temporal sino continua, con presencia activa en las horas de mayor vulnerabilidad.
Autoridades regionales estudian si los ataques recientes podrían estar relacionados con el traslado de cabecillas de estructuras criminales a distintos penales del país. Analistas en seguridad aseguran que la retaliación contra custodios hace parte de una estrategia de presión de las bandas ante los controles más estrictos dentro de los centros de reclusión.
Inpec en Pereira, símbolo de resistencia institucional
La tensión actual refleja la fragilidad del sistema penitenciario colombiano frente a las retaliaciones de los grupos criminales. Aun así, los funcionarios del Inpec en Pereira se mantienen firmes en su labor de custodia y rehabilitación. “Confiamos en el respaldo de la fuerza pública, pero también necesitamos decisiones más contundentes desde la dirección nacional”, reiteró Espinoza.
La situación continúa bajo observación por parte de las autoridades nacionales, mientras el personal penitenciario redobla su compromiso en medio de la incertidumbre. El Inpec, pese a las amenazas, busca garantizar la seguridad y estabilidad en los establecimientos carcelarios del Eje Cafetero.


