Cuando los profes empezaron a disparar la cámara, entendieron que no solo estaban tomando una foto: estaban narrando un territorio”, cuenta Julián David Loaiza mientras señala una de las imágenes que hoy ocupan el primer salón de la muestra. Allí, entre luz tenue y murmullos curiosos, se inauguró una exposición que nació de un taller silencioso pero transformador. Su escenario principal es La Casa del Virrey, un espacio que vuelve a convertirse en punto de encuentro cultural para Cartago.
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La Casa del Virrey en una mirada íntima al proceso
La exposición surge del taller de fotografía realizado el 6 de octubre por el Colectivo de Docentes de Arte de Cartago, quienes decidieron llevar a los participantes más allá del aula. El ejercicio incluyó una salida al Santuario de Fauna y Flora de la Reserva Natural La Florida, en Risaralda, donde se capturaron escenas que mezclan niebla, silencio, vida y una relación profunda con el ecosistema. Según Loaiza, “cada docente se enfrentó a la cámara como un espejo: lo que vemos colgado hoy son fragmentos de cómo miramos y cómo habitamos”.
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Historias que conectan con La Casa del Virrey
Más allá de la técnica, esta muestra ofrece una narrativa emocional. Los docentes participantes —provenientes de instituciones educativas de Cartago— retrataron texturas, senderos, reflejos y momentos que difícilmente se repiten. Muchos de ellos expresaron gratitud por un espacio que les permitió aprender sin presión y crear desde la sensibilidad. Además, la Sala Leonel Góngora se convirtió en un laboratorio vivo donde cada visitante construye una lectura diferente. Allí, la curaduría destaca que “no se trata de fotos perfectas, sino de miradas que dialogan con el territorio”.
Un cierre que invita a volver
La exposición estará abierta al público hasta el 30 de noviembre, con entrada libre. Es una oportunidad para descubrir lo que nace de un taller que empezó pequeño, pero terminó convirtiéndose en un testimonio colectivo. Y, sobre todo, para reconocer que La Casa del Virrey sigue siendo un lugar donde la comunidad encuentra historias que merecen ser contadas.


