La polémica por el agua potable como moneda de cambio electoral volvió al centro del debate nacional. El presidente de Gustavo Petro lanzó este 18 de febrero de 2026 una dura acusación sobre presuntas prácticas clientelistas en varias regiones del país. Según el mandatario, el acceso al líquido vital estaría siendo condicionado para asegurar votos en las elecciones de marzo.
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El jefe de Estado afirmó que algunos sectores políticos utilizan el suministro de agua como herramienta de presión. Además, calificó de “miserables” a quienes entregan carrotanques solo a cambio de respaldo electoral. Con estas declaraciones, el mandatario encendió la discusión sobre el uso político de los servicios básicos.
Agua potable como moneda de cambio electoral afecta a regiones vulnerables
El presidente aseguró que esta práctica golpea con mayor fuerza a territorios donde el acueducto es inexistente o funciona de forma intermitente. En esas zonas, miles de familias dependen exclusivamente del suministro ocasional de carrotanques.
Por ejemplo, mencionó situaciones críticas en La Guajira y Chocó. En ambos departamentos, comunidades enteras enfrentan problemas estructurales de acceso al agua. Sin embargo, el mandatario advirtió que la situación se agrava cuando el recurso se convierte en herramienta electoral.
Según Petro, condicionar el acceso al agua potable vulnera derechos fundamentales. Además, señaló que estas acciones no solo afectan la dignidad humana, sino que también comprometen la salud pública. En consecuencia, insistió en que el agua no puede utilizarse como instrumento de presión política.
El mandatario alertó que miles de niños dependen del suministro intermitente en esas regiones. Por lo tanto, cualquier interrupción o manipulación del servicio pone en riesgo su bienestar. También enfatizó que el acceso al agua es un derecho básico reconocido por organismos internacionales.
De acuerdo con cifras oficiales, varias comunidades rurales reciben agua únicamente por medio de carrotanques. Sin embargo, la falta de infraestructura permanente agrava la vulnerabilidad social. En ese contexto, el señalamiento presidencial adquiere mayor relevancia.
Petro cuestiona archivo del Instituto Nacional de Aguas
Durante su intervención, el presidente también criticó el hundimiento del Instituto Nacional de Aguas. Esta entidad fue propuesta por su gobierno para centralizar la gestión del recurso hídrico. Según explicó, el objetivo consistía en eliminar la intermediación de políticos locales.
Petro afirmó que el archivo de la iniciativa permite que continúe la “politiquería con la sed”. Además, sostuvo que sin una entidad rectora fuerte resulta más difícil garantizar transparencia en la distribución del agua potable.
El mandatario defendió la creación de un sistema nacional que supervise la inversión y ejecución de proyectos de acueducto. Asimismo, señaló que la descentralización sin control facilita prácticas clientelistas. Por ello, insistió en la necesidad de retomar el debate legislativo.
Diversos sectores políticos reaccionaron a las declaraciones. Algunos respaldaron la denuncia presidencial y pidieron investigaciones inmediatas. Otros, en cambio, cuestionaron el tono del mandatario y solicitaron pruebas concretas.
No obstante, la discusión reabre el debate sobre la gestión del agua en Colombia. Además, pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer la institucionalidad en regiones históricamente olvidadas.
Democracia y derechos en juego por el uso político del agua
El presidente advirtió que utilizar el agua potable como moneda de cambio electoral corrompe la democracia. Según su postura, cuando un derecho básico se convierte en herramienta de manipulación, se debilita la confianza ciudadana.
Asimismo, indicó que estas prácticas distorsionan la competencia electoral. En consecuencia, el voto pierde su carácter libre y se transforma en respuesta a una necesidad urgente.
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Expertos en gobernanza han señalado que el acceso desigual a servicios públicos genera brechas sociales profundas. Por lo tanto, cualquier forma de condicionamiento político amplía esas desigualdades.
El debate también impacta la agenda social del Gobierno. De hecho, el Ejecutivo ha insistido en priorizar inversiones en infraestructura de acueducto rural. Sin embargo, los avances dependen de recursos, coordinación territorial y respaldo legislativo.
Mientras tanto, las comunidades esperan soluciones estructurales. Aunque las denuncias generan atención mediática, los habitantes reclaman obras concretas y continuidad en el suministro.


