Las FARC piden perdón y hacen público su arrepentimiento por los secuestros.

Pidieron perdón a través de una declaración fechada el 14 de septiembre de 2020.

Quienes conformaron el antiguo Secretariado de las FARC-EP y firmaron en 2016 el Acuerdo de Paz, expresan palabras de arrepentimiento.

Y piden perdón por el daño que le hicieron a miles de colombianos, especialmente por los secuestros que ejecutaron.

“Desde lo más profundo de nuestro corazón, pedirle perdón público a todas nuestras víctimas de secuestro y a sus familias. El secuestro fue un gravísimo error del que no podemos sino arrepentirnos”, asevera en apartes el comunicado.

Agrega que “el secuestro sólo dejó una profunda herida en el alma de los afectados e hirió de muerte nuestra legitimidad y credibilidad.

Tomada esa decisión, en las circunstancias excepcionales de la guerra irregular y buscando equilibrar fuerzas, tuvimos que arrastrar este lastre que hasta hoy pesa en la conciencia y en el corazón de cada una y cada uno de nosotros”.

Aseguran que hoy entienden el dolor que le causaron a tantas familias, (hijos, hijas, madres, padres, hermanos y amigos), que vivieron un infierno.

Estuvieron esperando tener noticias de sus seres queridos; imaginando si estarían sanos y en qué condiciones estarían siendo sometidos a seguir la vida lejos de sus afectos, de sus proyectos, de sus mundos.

“Les arrebatamos lo más preciado: su libertad y su dignidad. Podemos imaginar el dolor profundo y la angustia de los hijos e hijas de tantos secuestrados por las FARC –EP”, puntualizan.

La declaración termina diciendo que “sólo podemos reiterar nuestro compromiso y voluntad en rendir cuentas ante la justicia.

Dar las explicaciones de los por qué y los cómos y comprometernos ante la sociedad colombiana, que hoy más que nunca reclama justicia y verdad por tanta violencia.

Invertir cada día del resto de nuestras vidas a recomponer el mapa de los desaparecidos y a buscar sus restos para entregarlos a sus seres queridos.

A luchar por la paz, a contribuir a desmontar todas las violencias, incluyendo la estatal, que aún subsisten y por un futuro en el que nadie, nunca más, sea secuestrado.

Porque ya sabemos que no hay razón, ni justificación para arrebatarle la libertad a ninguna persona”.


El documento tiene la autoría de Rodrigo Londoño Echeverry, Milton de Jesús Toncel Redondo, Jaime Alberto Parra, Juan Ermilo Cabrera, Catatumbo Torres Victoria, Julián Gallo Cubillo, Pastor Lisandro Alape Lascarro y Rodrigo Granda

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