La presión en Cauca se ha convertido en un punto de análisis nacional. El reciente episodio evidencia cómo la tensión entre fuerza pública, comunidades y actores ilegales marca la dinámica del suroccidente colombiano.
Contexto del secuestro masivo
El Ejército confirmó que 45 uniformados recuperaron la libertad en El Tambo, Cauca. La retención se produjo en la vereda Los Tigres, corregimiento de San Juan del Micay, donde cerca de 600 personas participaron en la asonada. Según las autoridades, estas acciones se enmarcan dentro de la Operación Perseo II contra las estructuras del grupo residual “Carlos Patiño”.
Comunidad bajo presión de las disidencias
Audios revelados señalan que campesinos, hombres, mujeres e incluso menores fueron obligados a rodear a los militares. Se escuchan amenazas de sanciones económicas de hasta dos millones de pesos a quienes no acudieran. Este hecho muestra cómo la presión ejercida por las disidencias impacta directamente en la vida comunitaria y en la seguridad de la región.
Presión en Cauca genera alerta de expertos
Leonardo González, director de Indepaz, calificó lo ocurrido como “una grave infracción al derecho internacional humanitario”. Usar comunidades como escudo humano expone a civiles y militares y eleva el riesgo de tragedias. La advertencia refleja el deterioro del respeto por normas mínimas en el conflicto armado.
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Reacción del Gobierno
El presidente Gustavo Petro afirmó que los grupos narcotraficantes utilizan a la población civil como instrumento de presión. En sus declaraciones cuestionó decisiones judiciales que limitan el uso de fumigación aérea y pidió reconsiderar esas medidas. Según el mandatario, donde la ciudadanía ataque al Ejército, el Estado responderá con nuevas estrategias de control.
Testimonio de los militares liberados
Uno de los soldados narró la difícil situación vivida en el Cañón del Micay:
“Nos sentimos humillados, maniatados, débiles ante una justicia muy fuerte contra nosotros, pero permisiva contra los bandidos. Es triste ver a compañeros mutilados o muertos y, aun así, cuando nos rodean campesinos, quedamos frenados”, relató.
El uniformado advirtió que un mal manejo de la presión puede desembocar en un hecho lamentable. El temor es que un soldado reaccione bajo tensión y se produzca una tragedia mayor.
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Situación actual en el Cauca
Aunque 45 militares fueron liberados, siete continúan retenidos en poder de la comunidad. El panorama en el Cauca refleja el control que mantienen las economías ilegales en zonas rurales y la dificultad de la fuerza pública para operar sin arriesgar a la población civil. La región sigue siendo estratégica para el narcotráfico y la minería ilegal.
La tensión en Cauca revive el debate sobre las herramientas del Estado frente a la violencia. Lo ocurrido en El Tambo deja al descubierto la fragilidad institucional y la capacidad de presión de los grupos armados ilegales. La comunidad, atrapada en medio del conflicto, se convierte en víctima directa de una confrontación que no da señales de terminar.


