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sábado, enero 28, 2023
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Asesinado ‘El Diablo’, capo del eje cafetero

Personas que no lo conocían afirman que era una persona amable.

Un hombre, conocido como alias ‘El Diablo’ fue la nueva víctima de los sicarios en el Quindío, al individuo ya le habían hecho al menos dos atentados en años anteriores, pero este se habría salvado de la muerte.

Fue durante la mañana de este miércoles 14 de diciembre que hombres desconocidos armados llegaron hasta donde estaba el hombre para asesinarlo en el municipio de Calarcá, alias ‘el diablo’, tenia 57 años de edad y su nombre era Nolberto Guzmán.

El hombre se encontraba en el sector de Versalles cuando fue abordada por dos sujetos que lo abordaron y con armas de fuego lo atacaron disparándole en repetidas ocasiones y luego emprendieron la huida con rumbo desconocido.

El individuo quedó gravemente herido y cuando era auxiliado y llevado hacia el hospital La Misericordia de Calarcá, agentes de la Policía Nacional que fueron alertados sobre la situación, en una reacción inmediata consiguieron capturar a uno de los presuntos agresores, así mismo, la incautación de dos armas de fuego, pero pese a los esfuerzos de las autoridades el otro implicado alcanzó a escapar.

Entre tanto, a los pocos minutos se reportó por parte de los médicos del centro hospitalario el deceso de Guzmán, ya que los daños causados por las balas en su organismo fueron letales, sobre todo debido a un proyectil que le impactó en la cabeza.

Lastimosamente para los familiares y allegados la muerte de alias ‘el diablo’ llega en el tercer intento de asesinarlo, quienes querían acabar con la vida de Nolberto lo lograron, los atentados de los que ya había sido víctima ocurrieron en 2019 y 2020 en los que resultó gravemente herido, pero habría esquivado la muerte.

Informe del Espectador

“En un informe clasificado de inteligencia del Ejército, rotulado como “Secreto”, está consignada parte de la carrera criminal de un peligroso narcotraficante que hasta el momento no ha sido tocado por la justicia colombiana. Se trata de alias Diablo, un capo a la sombra que está asentado en Calarcá (Quindío), desde donde ordena el envío de alijos de cocaína que se mueven entre Bogotá y Cali, pero de los que no se sabe su destino final. Fuentes de inteligencia militar señalan que estos reportes cayeron en saco roto desde 2019, año en el que empezaron a tener conocimiento de sus actividades, que estarían relacionadas con el Clan del Golfo y antiguos miembros del cartel del norte del Valle.”

Según el informe de inteligencia conocido por este medio de comunicación, Diablo apareció en el radar de las autoridades después de que se decomisara un cargamento de cocaína que iba en unas caletas de un vehículo de su propiedad. A partir de ese momento, inteligencia del Ejército empezó a recabar información sobre este misterioso individuo, De acuerdo a esas pruebas, el hombre tiene denuncias en la Fiscalía por homicidio, amenazas, hurto calificado y hasta por inasistencia alimentaria. Además, algunas fuentes humanas, señalaron que alias ‘El Diablo’ mantenía alianzas con peligrosos líderes del Clan del Golfo y sería testaferro de hombres del extinto cartel del norte del Valle: el extraditado a EE. UU. Gilberto Pavón Cortés y el asesinado capo Wílber Varela, alias Jabón.

En otra parte del extenso y completo informe se revela una conexión hasta el momento, desconocida: “Las fuentes también indican que este ciudadano mantenía relación con Rafael de Jesús Ricaurte Gómez y José Toro Naranjo”. El primero de ellos es el hermano de Francisco Ricaurte, expresidente de la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Superior de la Judicatura, condenado en primera instancia por su participación en el cartel de la toga. El hermano del exmagistrado fue capturado en 2015 junto a su socio, Toro Naranjo, pues eran requeridos por una corte del Distrito Sur de Nueva York, que los acusó de ser parte de una red internacional de envío de cocaína que terminaba en las calles de esa ciudad.

El informe de inteligencia del Ejército tiene además otros datos sobre este capo; como los lugares en donde se reunía para pactar negocios. Además de su casa en Calarcá, las fuentes afirman que también tiene un chalet en Caicedonia (Valle del Cauca), donde realiza fiestas con menores de edad. Pero, el lugar más importante para su estructura criminal sería un taller de mecánica automotriz en Calarcá, desde donde presuntamente, saldrían los cargamentos de cocaína, camuflados en camiones que transportan plátano hasta la capital del país y otras ciudades que serían lugares de acopio. Según fuentes de inteligencia, dichos cargamentos ingresan a Corabastos, la principal central de abastos de Bogotá, y allí se pierde su rastro.

Aunque Diablo era bastante conocido en Calarcá por ser “un hombre con el que nadie se mete”, el informe reseña que en 2019 sufrió un atentado que casi termina con su vida. “Recibió cinco disparos en diferentes partes del cuerpo, pero se recuperó satisfactoriamente en una clínica de Armenia”, dice la fuente. Además, se indicó que no se logró establecer quién o quienes estuvieron detrás de estas acciones armadas y que, desde entonces, permanecía con varios hombres armados a su alrededor, “Aunque esto se reportó en su momento a la Policía y a la Fiscalía, no ha pasado nada con él. Como se indica en el informe, existen miembros de esas dos entidades que reciben dineros de Diablo”, agrega la fuente de inteligencia militar.

Este caso, se suma al de otros narcotraficantes que, durante los últimos años, han tenido al departamento del Quindío como “centro de operación y escondite” de las autoridades. En mayo pasado, El Espectador, también reveló que por lo menos cinco narcotraficantes de alto perfil están o estuvieron instalados en el departamento en mención. El comandante de la Octava Brigada, Pedro González, mencionó que “ni en el Quindío, ni en el Eje Cafetero hay grupos armados organizados. Es claro que es un corredor de movilidad hacia el interior y exterior del país, pero no podemos hablar de un escampadero”. De todas maneras, el informe de inteligencia sobre Diablo muestra lo contrario y, aunque desde 2019 la situación en el Quindío es de conocimiento total de las autoridades, sigue sin existir una investigación concreta que genere resultados tangibles.

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